
EL PÁRROCO: SIGNO DE CONTRADICCIÓN
SI PREDICA MÁS DE 10 MINUTOS… NO ACABA NUNCA
SI PREDICA MENOS DE 10 MINUTOS… NO HABÍA PREPARADO
SI TRATA TEMAS SOCIALES… ES DE IZQUIERDA
SI TRATA TEMAS MORALES… ES DE DERECHA
SI ESTÁ EN SU DESPACHO… NO ES UN BUEN PASTOR
SI VISITA FAMILIAS… NO TIENE NADA QUE HACER
SI ES CORDIAL CON LA GENTE… TIENE PROBLEMAS AFECTIVOS
SI ES RESERVADO… ES REPRIMIDO
SI HACE OBRAS EN LA IGLESIA… TIRA EL DINERO POR LA VENTANA
SI NO LAS HACE… LE INTERESA POCO LA IGLESIA
SI TIENE AMIGOS RICOS… VIVE CON LOS QUE MANDAN
SI SE RODEA DE POBRES… ES UN REVOLUCIONARIO
SI ES JOVEN… NO TIENE EXPERIENCIA
SI ES MAYOR… DEBE JUBILARSE
SI DEDICA TIEMPO A LA ORACIÓN… SE LA PASA REZANDO
SI TRABAJA INCANSABLEMENTE… ES UN ACTIVISTA
SI HACE SALIDA CON LOS JÓVENES… DESCUIDA LA PARROQUIA
SI NO LAS HACE… ES QUE NO SE PREOCUPA DE LOS JÓVENES
SI COLABORA CON LAS ORGANIZACIONES BARRIALES… QUIERE METERSE EN TODO
SI NO VA… DESCONOCE LA REALIDAD DE LA GENTES
SI EL OBISPO CIERRA LA PARROQUIA POR FALTA DE SACERDOTES… EL PUEBLO SE MUEVE Y TODOS FIRMAN UNA CARTA DE PROTESTA.
Anónimo.
Experiencia Vocacional
Él haber compartido de nuevo, el aspirantado con otros compañeros y actividades diferentes a la etapa vivida anteriormente; han sido confortantes y valiosos para mi formación religiosa. Una vez mas destaco la vida comunitaria, donde en muchas ocasiones cometemos errores, levantamos la cabeza y seguimos adelante.
La experiencia del apostolado, es para mi gratificante, porque me muestra en los jóvenes, niños y ansíanos el rostro de Jesús sufriente y necesitado de amor, comprensión y compañía. “Mi opción por cristo no es para mí, sino para los más necesitados” ya que es mi deseo y anhelo ir a donde él me envíe sin restricción de ninguna índole.
El deseo, el empeño, las ganas y el amor de todos los misioneros verbitas en todo el mundo, me motivan y fortalecen mi vocación de vida religiosa y misionera.
Hoy me siento verdaderamente comprometido y entusiasmado con la comunidad y mis compañeros ya que han visto en mí una persona comprometida dispuesta a dar lo mejor de sí mismo para el bien de la comunidad y de los compañeros. Lo que permitió que fuese elegido como el nuevo secretario de estudiantes verbitas.
Todo esto permite que me sienta acogido y feliz en la SVD.
“Tu palabra me llena de gozo como quien encuentra un tesoro” (Sal 11,162).Los momentos de oración cada día se hacen especiales en mi vida y aun más en la eucaristía, pues marcan mi vida dando sentido a mi vocación y refortaleciéndome espiritualmente, acrecentando de manera sorprendente la fe en Dios.
Hoy reconozco mis debilidades y fortalezas para consagrar mi vida al Señor; por ende de todo corazón me siento enormemente agradecido con la comunidad del VERBO DIVINO que me permite desvanecer poco a poco las debilidades convirtiéndolas en fortalezas.
Diego Andrés Gonzáles Aponzá.
LA MISIÓNDesde la perícopa de Lc 9, 57-62El consagrado para la vida misionera, siempre ha de estar en camino; así como los jóvenes encuentran a Jesús dentro de la perícopa: “mientras iba caminando”.
En las tres figuras de jóvenes que desean seguir a Jesús tenemos a dos voluntarios que dicen: “Te seguiré a dondequiera que vayas”. Más no vasta, la buena voluntad para ser un seguidor fiel de Jesús y su proyecto del Reino. A las dos iniciativas, Jesús responde con una invitación que exige tomar una decisión que afecta toda la vida y existencia de quien este dispuesto a seguir su camino. Al primero, vv. 58, le dice “Las zorras tienen guarida, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. La exigencia dentro del seguimiento en Cristo para ser misioneros es la absoluta confianza en Aquél que invita a participar de su obra liberadora y salvífica. No se puede tener puesta la confianza en otras cosas, situaciones, personas, proyectos… sino solamente en Jesucristo, Nuestro Señor. Caso contrario, las frustraciones habitaran por siempre en nuestros corazones. Al segundo, vv. 62 “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios”. Lo que somos realmente en la actualidad es gracias a unas innumerables experiencias que anidan en nuestro corazón, mente y espíritu; pero lo más importante, no es el hecho que esté allí; sino más bien, la razón debería ser el hecho de cómo manejo toda la experiencia pasada, a favor de la llamada misionera que también anida en mi corazón, mente y espíritu. Dios Uno y Trino también se nos revela en nuestro pasado para redimir lo afectado de nuestra vida y llenarlo de plenitud en su Amor. Con todo lo que soy, estoy invitado a darle una respuesta a Jesús.
La respuesta de Jesús al que invita en el vv 60:“Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios”. En ningún momento quizás tiene la osadía Jesús de irrespetar, mucho menos prohibir, nuestra adhesión afectiva a la familia. Más sin embargo, en la plena libertad de Hijos de Dios, puedo optar por seguir el camino que Jesús, Nuestro Señor, que nos invita a caminar con él, por él y en él; tal decisión favorable a su proyecto, el Reino, me exhorta a priorizar lo importante y esencial de lo secundario. Mi absoluto ya no soy yo mismo; así como lo expresa San Pablo: “ya no vivo yo en mí, sino que Cristo vive en mi”. Quizás la pregunta que se nos hace necesario plantearnos es, ¿Dejo que mi barca sea conducida por Jesús? O, en realidad, sigo manejando mi vida a mis gustos, antojos y complacencias. Creo que sin la ayuda del Espíritu que resucitó a Jesús, no se puede ser fiel y coherente con el llamado a vivir una vida de consagrados en la misión del Verbo Divino, donde el norte sea: “Su vida es nuestra vida y su misión nuestra misión”.
Oscar Suárez, svd.